Los sellos usados pueden estar sobre un fragmento de papel o desprendidos de éste. Para recuperarlos de la correspondencia se cortan de los sobres con suficiente margen para no dañar los dientes. Todos los sellos sobre papel han de lavarse con agua limpia y fría (no es necesario que sea de la nevera, ta como sale del grifo ya va bien), en la que se habrá disuelto un poco de sal para que los colores no se alteren. Al poco tiempo se despegarán por sí solos, y en cualquier caso nunca se intentará acelerar esta operación, ya que podrían descarnarse e inutilizarse. Una vez despegados los sellos, se dejan secar sobre papel de estraza o secante, a poder ser blanco, con el anverso hacia abajo y nunca al sol o junto a un foco de calor intenso, porque se abarquillan y decoloran. Ya secos, se colocan bajo un objeto plano y pesado para plancharlos. Logrado esto, ya se puede proceder a su clasificación.
Para que quede más claro, aquí os dejo un vídeo de cómo despegar sellos usados:

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