Otra variante del coleccionismo de sellos, son los ATMs ,o sellos de valor variable.
Origen de los ATM
El 15 de septiembre de 1989 se pusieron en servicio, temporalmente a modo de prueba, 2 distribuidores automáticos de ATMs de la empresa suiza Frama, en el vestíbulo de la oficina central de Correos o Palacio de Comunicaciones en Madrid.
Los distribuidores funcionaban con monedas de 1, 5, 25 y 50 pts., y permitían al usuario la obtención de sellos de valor variable (ATMs) de cualquier valor facial comprendido entre 1 y 99 pts., en saltos de 1 pta.
La impresión de los ATMs se realizaba por procedimientos mecánicos, con tinta lila-roja sobre los rollos de papel, a través de un cliché o matriz de impresión. Esta matriz tenía un diseño fijo compuesto por un marco rectangular de 31,80 x 23,80 mm., las palabras ESPAÑA y CORREOS, y 2 emblemas postales a los lados, y una parte central con 4 ruedas de dígitos para la impresión del valor facial correspondiente.
Los ATMs tipo Klüssendorf
Para la emisión de ATMs, los equipos Klüssendorf utilizaban rollos de etiquetas engomadas y preimpresas con distintos diseños, de anchura 43 mm.
El mecanismo de alimentación era por tracción de rollos de soportes que incluyen dos agujeros circulares, de manera que cada ATM emitido presenta dos semicírculos en la parte superior y dos más en la inferior.
Una vez cortado y emitido por el equipo, el ATM tiene un tamaño de 43 x 25,50 mm.
A partir de 1992 se comienzan a equipar las Oficinas de Correos de España con balanzas franqueadoras de los fabricantes españoles EPELSA y, años más tarde, MOBBA.
Estas balanzas utilizan rollos de 1900 etiquetas autoadhesivas de papel térmico fosforescente preimpreso por procedimientos de flexografía u offset. La impresión del valor facial y otros datos es de tipo térmico, apareciendo entre 70 y 80º C
El primer ATM sin fecha de tipo térmico que se conoce se encuentra en un sobre matasellado el 5 de junio de 1992, aunque posiblemente durante varias semanas se emitieron sellos con y sin fecha dependiendo de la oficina de correos.
La impresión del valor de franqueo y otros datos en estos soportes por procedimientos de tipo térmico -químico, por tanto- hace que su manipulación y, sobretodo, conservación a medio plazo sea delicada y comprometida. En especial, el contacto directo con la luz, el calor y la humedad excesivos degradarán la impresión y también el adhesivo.
Muchos y variados factores influyen en la conservación de los ATMs de tipo térmico a lo largo del tiempo; De un lado el mismo proceso de fabricación y emisión del ATM: El tipo de papel térmico utilizado en la fabricación de las etiquetas o soportes, los tratamientos o recubrimientos superficiales que pueda incluir y muy especialmente el estado de la impresora térmica que incluye la balanza franqueadora.
Para mantener los ATMs térmicos en buenas condiciones durante años, es necesario seguir algunas recomendaciones:
- Al igual que los sellos, es necesario guardar los ATMs de tipo térmico en lugares secos y bien ventilados, alejados de fuentes de calor y, de manera esencial en este caso, sin contacto alguno con luz solar directa.
- El calor y la humedad oscurecen el fondo del papel térmico y debilitan la impresión. Es necesario mantener los ATMs a una temperatura inferior a los 24,5 º C y una humedad del 65 %.
- Se recomienda especialmente no guardar los ATMs en contacto con ningún tipo de película plástica, pues los productos químicos que las componen pueden debilitar la impresión muy fácilmente.
- No guardar nunca dos ATMs con los lados impresos juntos, pues la impresión podría calcar una en la otra.
Al contrario que los sellos usados «tradicionales», los ATMs usados de tipo térmico no se pueden sumergir en agua para separarlos del papel y, por tanto, hay que guardarlos siempre adheridos al papel, preferiblemente el sobre usado completo.
